San Francisco, California
Desde Oakdale llegamos en relativamente poco tiempo a San Francisco. Al acercarnos a la ciudad hay mucho ajetreo de coches y atascos variados. Finalmente conseguimos llegar a nuestro hotel de Berkeley, donde estaremos un par de dÃas, y dejamos nuestras cosas. Me hago un café ya que en la habitación hay cafetera y nos dirigimos hacia las zonas turÃsticas de San Francisco, sin saber que comenzamos una odisea. Google Maps recomienda entrar a SF por el norte a través del Golden Gate y tardamos como una hora, mientras que por el camino que miré en su dÃa pone que más de dos horas. Además por todas partes hay peajes. De cualquier manera, acabamos cruzando los puentes incluido el Golden Gate, aunque lo cierto es que no lo disfrutamos mucho por la tensión de los peajes y demás. Mañana lo visitamos, asà que espero estar liberado de presión para verlo tranquilamente. La cosa es que el peaje no se paga, si no que pasas de largo y lo pagas antes o después por Internet o algunas opciones más que dan. Para terminar la odisea, aunque creÃamos que era fácil aparcar es un infierno y tardamos bastante buscando sitio, además de que los parkings que intentamos entrar están cerrados. Al final al menos lo dejamos en una zona gratuita y por fin podemos ir a comer. Mientras vamos cruzamos un parque desde donde se ven lo que parecen viejas zonas industriales portuarias y Alcatraz.Comemos en un sitio tipo diner, que la verdad es que no es gran cosa, pero bueno. Me pido un sandwich de estos tipo americano y viene con su correspondiente trozo de pepinillo y su guindilla picante, y además un trozo de naranja que parece que ponen a todos los platos. ¿Será que quieren fardar de naranjas ante un español?
Después salimos a dar un largo paseo por SF. Lo primero que hacemos es ir a las famosÃsimas calles con cuestas empinadas. Es tremendo, los desniveles son de aúpa, ya las habÃamos visto antes dando vueltas con el coche para aparcar. Una furgoneta de reparto casi no puede y va lentÃsima. Los famosos tranvÃas suben y bajan llenos, con la gente en el borde. Es todo de pelÃcula. Las calles famosas son Hyde y Lombard, pero creo que hay algunas incluso mejores. Mis favoritas son en las que hay una bajada tremenda y ves al fondo una subida tremenda. La más visitada es Lombard Street, tanto por peatones como por coches, puesto que tiene tanto desnivel que hace curvas para salvarlo. Es unidireccional y tiene policÃas en su entrada y salida que controlan a los coches que entran, salen y sus calles adyacentes, además de echar la bronca a los peatones que quieren una foto en este sÃmbolo de SF.
Continuamos nuestro rumbo hacia el Pier 39, donde visitaremos los leones marinos. Antes, tenemos la oportunidad de disfrutar todavÃa de los maravillosos desniveles de esta ciudad.
Llegamos a la zona del puerto que tiene mucho movimiento. Entramos en una tienda que tiene buena pinta y nos compramos alguna cosilla, yo una sudadera de SF de la que luego daré buen uso pues aquà hace fresquete y la mÃa está muerta de risa en el maletero del coche. Aquà hay tiendas de recuerdos, restaurantes, barcos e incluso un submarino que ahora es un museo.
Recorriendo los diferentes Piers, acabamos por llegar al de los leones marinos y nos quedamos allà viendo un rato su nula actividad, más allá de gritar AU AU AU y un par de ellos peleándose por quién sabe qué.
Desde allà tenemos nuevas vistas a la prisión de Alcatraz, famosa por la mÃtica pelÃcula La Roca, nadie puede negarlo : )
Seguimos por esta zona que tiene muchas tiendecitas y nos distrae un espectáculo callejero. Son dos hermanos ingleses que hacen malabarismos y equilibrios, aunque lo bueno es que uno de ellos tiene mucha gracia y hace chistes polÃticamente incorrectos incluso. Nos quedamos viéndole un rato, y yo me despiporro cuando comenta que ellos inventaron el idioma y los yanquis sólo lo destrozan. A Klinsmann le gusta bastante y le damos una propina de un dólar, que aunque sea poco es más que nada.
Cenamos allà un chowder, que es un pan relleno de una crema de almejas, patata, cebolleta y beicon, y también pescado frito y champiñones rebozados. El chowder me parece buenÃsimo al principio pero luego me canso, aun asà nos acabamos tdo el pan (que casi nadie lo hace). Volvemos con la noche ya sobre nosotros hasta el coche, y nos dirigimos al hotel, no sin antes bajar Lombard Street hasta dos veces, una Bauer y otra yo, con la GoPro haciendo un time lapse que quedará para la historia. Mañana más SF, ¡de momento va bien la cosa!



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