Petrified Forest

0:52 Andriy McJordan 0 Comments

Una mañana más, nos levantamos y desayunamos en la habitación puesto que en este hotel solamente daban café. Me agencio uno y al poco rato estamos ya on the road para continuar nuestro camino. En seguida llegamos a Albuquerque, donde una agitada calle nos recibe y nos guía por la ciudad, mostrando sus carteles de neón. Paramos a desayunar en un diner, que aunque me gusta mucho tiene un poco de artificial, y pido una tortilla gigante con salchicha, pimiento,cebolla, queso y una salsa cremosa, acompañado por hash browns y un batido de chocolate. Al acabar seguimos hacia el oeste y hacemos fotos de los carteles, del teatro Kimo, y vamos descubriendo lo que la guía de la ruta nos va contando.

Pasamos por Cubero y nos perdemos un poco porque busco el viejo café donde cuenta la leyenda de la ruta que Hemingway escribió su "El viejo y el mar".

Paramos y nos hacemos fotos en Continental Division, donde explican en una señal que al Oeste de ahí el agua irá a parar al Pacífico y al contrario irá al Atlántico. También hay una curiosa señal de Route 66 - Dead end.

Desde allí ya vamos por la autovía para llegar con más tiempo al Petrified Forest. Aquí compramos nuestro pase anual para los parques estadounidenses y nos adentramos en un paraje espectacular. Tanto es así que en los primeros puntos de parada gastamos demasiado tiempo y después tenemos que acelerar para conseguir ver todo antes de que cierren y antes de que se haga de noche. Lo primero que se presenta ante nosotros es el Painted Desert. Es una especie de explanada con montículos rojizos y a veces blancos. Klinsmann y yo bajamos a verlo de cerca y, como anunciaban, es impresionante el silencio que existe allí. Sólo puedes escuchar a tu propio cuerpo. Volvemos a subir y seguimos nuestro camino, parando cada poco para ver cada ángulo. Pero nos queda un largo camino, y tenemos que dirigirnos hacia el sur del parque.

Lo hacemos y llegamos al punto en el que se ve la vieja ruta 66, pero la de verdad. Ya no queda casi nada, más que un pequeño monumento y un coche antiguo que han puesto allí. La carretera iba en paralelo a las líneas telefónicas, y lo que queda no está pavimentado. Pienso en que los granjeros que salieron de sus pueblos y granjas por primera vez en sus vidas debieron flipar al ver este terreno de colores rojos y azules en mitad de la nada.

Seguimos un poco más y paramos en lo que debió ser una antigua población india. Todavía quedan restos de sus edificaciones y se ven pinturas en las piedras cercanas, una de ellas curiosa en la que a través de una rendija de una roca, y con una pintura circular en otra, sabían el momento del solsticio.

Avanzamos más para toparnos con los tee pees, y aquí empiezan a ser las montañas como de color azul y morado. La verdad es que resulta impactante. También hay mucha madera petrificada por aquí. La historia es que aquí debió haber agua y en algún momento todos los troncos gigantes se "convirtieron en roca", por así decirlo. Vamos parando en los puntos que podemos y la puesta de sol es espectacular, aunque desgraciadamente nos deja sin luz. Durante todo el camino del parque voy poniendo mi GoPro en sitios fuera del coche para hacer time lapses, algún día quizá los podáis ver.

Finalmente nos tenemos que despedir del parque, compramos algo rápido en una tienda y viajamos hasta Williams donde nuestro Rancho Motel nos espera. La verdad es que las palabras no hacen justicia a lo que he tenido ocasión de ver, y las fotos que pueda subir mañana (esta WiFi es un horror) no creo que tampoco sean suficiente. Tengo miedo ahora de que el resto de parques me decepcionen. Mañana por lo pronto vamos al Gran Cañón. Ciao!

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