Don't mess with Texas
Empieza el día en Wichita Falls temprano con desayuno incluido. De nuevo alucino con el tema de la obesidad en este país. La verdad es que llega un momento en que es difícil ver mujeres delgadas, es bastante impresionante.Nuestro próximo destino es Amarillo, lugar donde nos uniremos a la ruta 66 otra vez y donde hay una zona de tiendas de antigüedades y el famosísimo lugar donde comeremos, el Big Texan, famoso por su filete gratis de 72 oz (como dos kilos). Eso sí, para que sea gratis tienes que comértelo en menos de una hora, el filete entero y todas las guarniciones que te ponen.
Hago parte del viaje dormido porque estoy todavía bastante cansado, pero se nota que estamos en Tejas, los pueblos son como mucho más "del Oeste", como más abandonados, hay coches tipo Gas Monkey por ahí aparcados y a la venta... En Amarillo nos damos una vuelta por las tiendas de antigüedades y echo un vistazo pero hay demasiadas cosas, y demasiadas cosas poco interesantes para mí. Aun así me compro un vinilo que no sé muy bien por qué elijo. Después nos vamos al Big Texan. El restaurante es muy grande, y no parece que mucha gente intente el reto. Yo creo que entre otras cosas da vergüenza. Los camareros van vestidos de vaqueros y hay un tío que va cantando country por las mesas y pidiendo propina después. Nos pedimos un buen steak con dos guarniciones y yo como muy a gusto aunque todos coincidimos en que es increíble lo malos que son los cuchillos para ser un restaurante totalmente carnívoro. La verdad es que a mí me hubiese gustado probar el reto, pero creo que seguramente no lo hubiese hecho, lo que pasa es que te quedas un poco con las ganas...
Después de pasarnos también por la tienda de regalos y comprarnos algunas cosas (yo una camiseta muy molona), nos unimos de nuevo a la ruta y continuamos por ella brevemente, antes de volver a desviarnos para ver el arte urbano que ofrece el Cadillac Ranch. Al parecer esto nunca estuvo en la ruta, pero se ha convertido en un icono y hay mucha gente parando y viéndolo. La cosa consiste en diez Cadillacs enterrados por el morro de manera bastante curiosa, y aunque a mí la verdad es que no me gusta, parece que la tradición es llegar y hacer algún grafiti con pinturas que hay por ahí. Nos hacemos fotos, pintamos un poco en los coches y continuamos el camino.
Llega un punto en que nos adentramos en el estado de Nuevo Méjico, lo que supone despedirme de Tejas, que, aunque tampoco ha sido tan especial, me da pena. Los terrenos que nos rodean son como amarillos con motas verdes, bastante característicos, y empieza a haber alguna montañita que otra de estas como con la cima plana. Delante de nosotros hay una tormenta, se ve el cielo gris y de vez en cuando incluso algún rayo, y cuando finalmente llegamos es curioso porque parece que se hace de noche y después al salir de nuevo de día. A ver si puedo subir un time lapse que esté bien para mañana.
Paramos en Clines Corner, que es una tienda de regalos grande y que tienen miles de vallas de publicidad durante toda la ruta, que si café por 99 centavos, refrescos por lo mismo, camisetas, baños limpios... Anuncian de todo y cada pocos metros. Al final nos puede la curiosidad y entramos, y ya de paso nos llevamos más recuerdos.
Finalmente llegamos a nuestro motel de Moriarty, que (¿lo he dicho ya?) me hace gracia porque el del libro de Kerouac es Dean Moriarty. Nos tomamos algo rápido en el mackers, a mí me apetecía un batido, y descansamos ya en la habitación aunque no conseguimos poner subtítulos en una serie como ayer.
See you!





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