De toros y osos

21:11 Andriy McJordan 0 Comments

Día dos. Bauer tiene algún problemilla con el horario y se despierta muy temprano, yo me resisto y trato de seguir durmiendo el máximo tiempo posible. Finalmente acabamos por despertar todos para estar listos a la hora fijada en que debíamos salir hacia Battery Park, lugar en el que cogeremos el ferry a la Estatua de la Libertad. Llegamos allí en el metro, no sin previamente preguntar a una "nativa" que nos confirma que esa es la línea. Nada más llegar varias personas durante todo el camino se muestran solícitos y nos indican la ruta exacta hasta el punto donde zarparemos. Allí pasamos un control tipo aeropuerto, aunque menos restrictivo con los líquidos y podemos pasar agua. Cogemos un sitio en la barandilla de la última planta, aunque en el lado "malo", puesto que la estatua aparecerá por el opuesto, pero durante prácticamente todo el camino podemos ver tanto Manhattan como la estatua acercándose. Allí tardamos en salir del ferry por la cantidad de gente que hay, nos hacemos con la audioguía y nos dirigimos hacia una placita con su correspondiente bandera americana que con el sol hace las delicias de los más patriotas.
Tras unas fotos con el skyline de Manhattan de fondo hechas por un calvete que parecía un pro, pasamos otro control y llegamos al pedestal. Hay un museo en el que cuentan cosas del creador y de cómo se hizo, del creador Bartholdi y de lo que hizo Eiffel, etc... Escuchamos algunas de ellas y finalmente vamos a las escaleras que nos llevarán al nivel superior. Nos hacemos unas cuantas fotos y bajamos puesto que no teníamos acceso a la corona, sólo hay unos cuántos cada día. Después paseamos un rato por Liberty Island donde todo el mundo se compra una limonada gigante por 5$ con limones dentro, y cuando ya hemos hecho miles de fotos nos vamos a la cola del ferry. La isla Ellis contiene un museo de la inmigración. Como Bauer bien me menciona, todo esto recuerda a la película aquella de Fievel, el ratoncito de dibujos animados que veía de pequeño. Gastamos algo de tiempo en el museo y por fin decidimos volver a Manhattan, vamos con bastante retraso sobre nuestro horario.7
Al llegar intentamos buscar un McDonalds para comer, para poder tener WiFi, comunicarnos, y replanificar lo que queda de día. Finalmente vamos acabamos en un Burger King con la WiFi rota, nuestro gozo en un pozo. Damos una vuelta por el distrito financiero, Bauer nos explica lo de los toros y los osos de la bolsa, entramos en la Trinity Church y nos encaminamos hacia el 11/S memorial. Unas gigantes fuentes-piscina donde no se ve el fondo nos recuerdan los terribles atentados. Comento con Bauer y Klinsmann mi teoría de que ese día cambió mi vida para siempre y lo tremendo que fue, y pienso en cómo debió ser ese día en una ciudad tan caótica como lo es Nueva York por sí misma. Echamos un vistazo a la nueva torre, nos enganchamos a un WiFi gratuito y vamos a un AT&T que nos ha encontrado Australia para comprar una tarjeta de datos con la que podamos estar comunicados en los States. Un negro nos ayuda con el proceso y parece que ya estamos conectados, aunque yo creo que no sube del Edge, no sé si por el móvil y la frecuencia americana o si es así...
Visitamos la bolsa, Federal Hall y toda esa zona, nos hacemos unas fotos recordando el Metal Gear y la batalla de Snake, y ponemos rumbo al metro para cruzar a Brooklyn. Llegamos sin mayor problema y para mi gran sorpresa, nos encontramos en una zona preciosa y tranquila, a tiro de piedra de Manhattan, y donde parece más agradable vivir. Damos un paseo por la orilla del río con el impresionante espectáculo de Manhattan de fondo, y tomamos un helado en la Brooklyn Ice Cream Factory donde nos atienden unos chavales. Bueno, lo compramos allí y lo tomamos con vistas al puente de Brooklyn y a los rascacielos mientras descansamos, y donde uno de mis Mo-bros me dicen que le gusta mi bigote mientras se señala el suyo del mismo estilo. Nos hacemos una foto antes y, como no podía ser de otra manera, me dice que es de Texas, lo que me hace pensar que Texas es probablemente el mejor lugar del mundo. Yo le comento que se pasa muy mal tomando un helado con un bigote así, y mientras tanto Bauer, Klinsmann y la novia del tejano se desternillan de risa con nuestro trastorno compartido. Visitamos la zona de Dumbo, donde parece que está surgiendo el hipsterismo para transformar el área industrial, escuchamos un poco de música en vivo, y vamos al puente de Brooklyn que cruzaremos andando mientras anochece. Las vistas y la sensación son espectaculares, y grabo varios vídeos en mi GoPRo. Sorprendentemente, tras cruzar todo el puente acabamos más en el medio de lo que pensaba. Vamos dando un paseo hasta el hotel con la idea de pasarnos por Orchard St, recomendado por Australia, donde podríamos tomar algo de cena. Finalmente llegamos, pero como los locales son demasiado trendy para mis bros, nos tomamos un trozo de pizza y subimos a la habitación, donde ya toca descansar puesto que mientras escribo estas líneas se me cierran los ojos. La verdad es que resumo mucho porque no me da para más...
Os mantendremos informados.

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