Vuelo número 23 destino Chicago

0:05 Andriy McJordan 1 Comments

Hoy nos encaminamos por la mañana hacia el Lou Mitchell's, el diner típico que encontró Bauer para que yo pudiese disfrutar de un auténtico desayuno americano. A mí me da la impresión de que cada vez me cuesta más levantarme, pero una vez en marcha sin problema. Vamos hacia el oeste por cambiar de ruta y ver calles nuevas, y por el camino encontramos una tienda grande de deportes en la que entramos para ver algunas cosas y Bauer se hace con unas zapatillas para ir cómodamente por los parques que tendremos que recorrer, no sin antes dudar y preguntarnos varias veces. Al final yo creo que hace bien y nos vamos con nuestra nueva compra girando al sur para cruzar el río. Nos distraemos un momento con las vistas desde el puente, y pocos metros más allá, vuelvo a sacar fotos de los pasos elevados. Más tarde iríamos en un tren sobre el famoso Loop. De nuevo unos pasos más allá me paro para hacer una foto artística con el reflejo del edificio.
Cruzado el río la zona está en plena ebullición, se nota que es la zona de negocios y hay mucha gente por la calle en una mescolanza entre ejecutivos y turistas. Nos quedamos anonadados porque casi llegando a la Willis Tower hay miles de camiones de comida parados pegados a la acera vendiendo lo que parece el almuerzo de los trabajadores, que hacen colas en sus especialidades favoritas y comen de cualquier manera en los parques y bancos de la calle. Como comenta Bauer, es el tupper llevado al extremo, ni te lo llevas de casa ni te lo comes en la empresa, pero comes de un plástico y sentado en cualquier sitio y deprisa. En cierta manera me atrae la idea, y seguramente haya cosas ricas, pero creo que para un español acostumbrado a basar su cultura en la comida y la reunión en base a la misma se hace raro y curioso. La zona de rascacielos también es asombrosa y te quedas boquiabierto mirando todo el acero y cristal, y no sólo por levantar la cabeza hacia arriba.
Pocos metros más allá llegamos a nuestro destino a la hora perfecta para un brunch. Disfruto desde el primer momento del local, donde nos llevan a nuestra mesa mientras despreocupadamente nos ofrecen un trozo de brioche y nos llevan a una mesa con los típicos asientos y llena de salsas, botes, jarritas y todo tipo de cosas que puedas necesitar en tu comida. No puedo resistirme y me pido mis típicos huevos benedictinos, aunque Bauer y Klinsmann me dejan probar sus salchichas y tortitas, todo está buenísimo. El momento TOP llega cuando la camarera me dice que "ahora mismo te relleno el café, honey" y me derrito al escucharlo. Total, que me bebo tres tazas de café y salgo de allí casi rodando.
Cerca del Lou está la Union Station, la estación de tren, donde se grabó la famosa escena de Los Intocables de Eliot Ness de las escaleras y el carrito que seguramente recordaréis. Mala suerte, justamente esas escaleras están en plena renovación y cerradas, así que nuestro gozo en un pozo. Visitamos al menos la sala grande de abajo.
Nuestro siguiente destino es el Skydeck en la Willis Tower, una torre enorme desde la que puedes disfrutar de unos balcones hechos de cristal en el piso 103 donde mirar directamente hasta el suelo. Tras miles de colas conseguimos subir y damos la vuelta al edificio para disfrutar de las cuatro orientaciones, y finalmente hacemos una cola más para disfrutar de los balcones acristalados. La verdad es que si dejas de preocuparte por las fotos un momento y miras de verdad hacia abajo y lo piensas impresiona bastante, pero es difícil con la presión de la cola y las prisas de las fotos y demás. Nos hacemos fotos y vídeos y repetimos en otro balcón por si acaso.

Bajamos en el ascensor que va enseñándote a qué altura estás, Empire State, Torre Eiffel, hasta una jirafa, y cuando salgo miro hacia arriba para comprobar dónde he estado.
Es hora de ir a visitar al deportista más grande de todos los tiempos y el que fue su hogar durante prácticamente todas sus temporadas, donde ganó seis anillos, los únicos seis que ha ganado el equipo en su historia. Está claro de quién hablo espero, Michael Jordan. Para ello decidimos coger el metro y la verdad es que me hace ilusión. Subimos las escaleras hasta llegar a la vía, no sin problemas sacamos un ticket que nos vale para tres viajes durante dos horas, y vamos hacia el United Center, hogar de los Bulls y que tiene una estatua de His Airness.
Finalmente llegamos al estadio, que está completamente rodeado de explanadas con parkings totalmente vacíos ahora, y seguramente hasta los topes durante los partidos. En una esquina está la estatua de Jordan, lugar de peregrinación para todos los fanáticos como yo. Un niño llega excitado, seguramente por sus padres, y grita "He is the number one!" a lo que todos sonreímos y afirmamos con la cabeza o en alto. Me hago mis correspondientes fotos y nos volvemos hacia el centro de la ciudad, despidiendo al, como reya la leyenda de la estatua, "The best there ever was. The best there ever will be".
Volviendo en el tren grabo un videaco del que os dejo un trozo.
Bajamos listos para ir a la Water Tower, el único edificio que se salvó del gran incendio de Chicago, del que en realidad parecen bastante orgullosos por su constancia y capacidad de rehacerse. Cuando llegas y ves el edificio es bastante curioso, y parece obvio que se salvó por estar hecho de piedra y no de madera como el resto de la ciudad.
A petición mía, cruzamos una manzana para llegar a la torre Hancock, donde hay un Best Buy ya que necesito tecnología para el viaje, las fotos están llenando mi memoria y la batería no dura lo suficiente. Me hago con lo que quería y me siento más preparado para el resto del viaje, ahora mi GoPro no tendrá excusa para cumplir mis caprichos. Después nos acercamos al hotel Drake de Chicago, que podrán recordar los amantes de Misión Imposible, puesto que Ethan Hunt (Tom Cruise) ata cabos al ver la Biblia de dicho hotel. También vamos a la Nike Store, donde, como debería ser en todas partes, Jordan tiene una planta y Rafael Nadal un espacio propio. Es lo que tiene ser una leyenda. También se puede ver a otro de mis ídolos, la bautizada por mí como "la mujer que corre perfecto", Allison Felix, ganadora de multitud de oros y medallas olímpicas.
Como estamos cansados y cerca del hotel, nos compramos unos perritos calientes estilo Chicago y nos vamos al hotel para descansar tranquilamente. Mañana saldremos hacia Saint Louis y veremos qué nos depara el futuro.

Ci vediamo...

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