Desde el Empire State

21:59 Andriy McJordan 0 Comments

Una mañana más despertamos en el hotel y nos encontramos con varios problemas. Mi móvil de nuevo no ha cargado bien durante la noche, lo que solucionamos a medias mientras nos preparamos y con otro cargador, pero lo que es peor, parece que la tarjeta que nos vendieron ayer no funciona y no tenemos datos. Para solucionarlo perdemos parte de la mañana yendo a una nueva tienda de AT&T donde nos atiende Brian, el típico friki de las series y pelis americanas que introduce chistes y anécdotas mientras nos explica las cosas. Finalmente acabamos comprando un móvil y poniéndole el plan que era más caro y nos aseguramos de que funciona correctamente. Aunque al final gastamos más dinero este tiene velocidad 4G y es una gozada poder usar Google Maps cuando lo necesitamos. Nos despedimos de Brian y nos encaminamos hacia Union Square, durante cuya visita aprovechamos para comprar unos melocotones y unas manzanas en el mercado de los pequeños granjeros locales que se convoca aquí tres o cuatro días cada semana. Nos vamos hasta una de las mesitas con sillas que NY proporciona amablemente a sus habitantes y a sus visitantes. Rodeados de variopintos personajes nos tomamos una pieza de fruta cada uno y partimos hacia el norte donde vemos el famoso edificio Flatiron, triangular y antiguo, que recordaba a una plancha antigua. La verdad es que es bastante curioso y me gusta.
Desde allí cogemos un autobús por primera vez hasta Washington Square, la plaza de la zona por la que se supone que vivían los protagonistas de Friends, pero donde según parece no está la fuente de los famosos créditos. Allí un grupo de jóvenes me pide que les haga una foto y al acabar, tras darme las gracias, me dice que le gusta mi moustache. Sería la primera de varias veces durante el día, la verdad es que el bigote en NY ha sido TOP. Mientras salimos del parque vemos un "hawk" (halcón) que niños y homeless señalan y que según leo ahora puede ser que estuviese para espantar a las palomas. y que no fastidien los edificios. Nos dirigimos ahora hacia High Line, lugar al que tengo ganas de ir porque Australia fue "la primera cosa que fue a ver" en NY, y seguimos el mismo camino que unos niños que deben estar de campamento o algo similar. Cuando llegan a los cruces los monitores se posicionan exactamente igual que en los cruces, con los brazos abiertos para parar el tráfico, mientras gritan a los niños las instrucciones. La verdad es que es comprensible, porque aquí el tráfico es una auténtica locura, al mismo ritmo de la ciudad, y los semáforos, digamos que no son muy fiables, coches y peatones hacen un poco lo que les apetece y todo se soluciona a base de bocinazos. Por segunda vez en el día un monitor negro me dice que "nice tache" por mi bigote, que causa furor. Finalmente llegamos a High Line, subimos, y empezamos a recorrerlo tras una parada técnica en el baño. Otra de las cosas buenas de NY, tienen bastantes baños y son gratis. High Line es una vieja vía de tren elevada que ahora han remodelado y hecho una zona pública y con muchas plantas, con un resultado bastante espectacular. Centenares de personas pasean por allí, y nos unimos a ellos. A mitad de camino bajamos para visitar Chelsea Market, donde pretendemos además comprar algo de comida. Ciertamente sorprendente y espectacular, miles de tiendas distintas, muchísima gente y todo tipo de comidas se juntan aquí. Nos separamos para comprar cada uno una cosa, yo me decido por una ensalada "Coconut tiger shrimps", Klinsmann por un sandwich de mozzarella fresca, tomate y albahaca, y Bauer se hace con un taco y un prezzel. Nos subimos a High Line otra vez y lo compartimos todo en un rinconcito muy agradable donde nos sentamos un rato.
Cuando terminamos nos ponemos en marcha y acabamos todo el recorrido de High Line. Leemos un poco de la historia, donde cuentan cómo se construyó para quitar las vías del nivel de la ciudad donde al parecer morían muchas personas, y cómo acabó cayendo en desuso. En un momento dado se iba a derribar, pero finalmente los amigos de las vías consiguieron que se hiciese este proyecto. Paseamos hasta el Empire State, parando a mitad de camino en el Madison Square Garden, hogar de los Knicks, donde no veo a Calde ni ninguna referencia a su equipo, lo que me decepciona un poco. Subimos al Empire State y nos dan una audioguía. Los empleados van vestidos de granate y con traje y gorra como de botones, y como todos los de NY gritan mucho, se preocupan de que sepas lo que tienes que hacer y hacen alguna gracia. La visita del Empire se convierte en muy agradable, unas vistas espectaculares, más espacio del que esperaba y con la guía comentándote las cosas que se ven para poder empaparte de algo de culturilla neoyorquina. Hacemos cientos de fotos desde cada lado y volvemos a hacer la vuelta escuchando la guía.
Dos horas y pico después salimos con cierta prisa hacia el crucero que "rodea" la isla. Pasamos por Macy's, "la tienda de departamentos más grande del mundo", intentamos coger un bus pero nos es imposible, y llegamos andando a tiempo al crucero de las siete, donde gastamos nuestra última atracción del pase que compramos. El barco está bastante bien, el guía parece graciosete y cuenta cosas interesantes, aunque la verdad es que me pierdo la mitad entre distracciones y que no entiendo a ratos. Nos llevan por el río Hudson hasta la Estatua de la Libertad, y de ahí al otro lado de la isla de Manhattan con Brooklyn a la derecha. Hago varios vídeos con la GoPro y en un descanso el guía hace la bandera en busca de propinas. El paseo está bastante bien, además podemos descansar un rato, y aunque hace un poco de fresquito nos ponemos nuestras mangas largas y aguantamos fuera.
Salimos con bastante hambre y como parece que no somos muy buenos decidiendo sitios, cuando vemos un Papaya Dog, que me habían recomendaod, paramos y nos tomamos unos perritos con patatas fritas, todo muy New York. Yo la verdad es que encantado con mi Hot Sausage con salsa de cebolla y mostaza y mis fries. Salimos de allí comentando entre otras cosas que yo creo que los españoles somos fácilmente reconocibles en los viajes y que solemos tener un aspecto de pardillos, algo perdidos. Creo que nos faltan años de experiencia en los viajes, y como comenta Bauer, muchas veces el idioma no ayuda. Vamos, que somos la primera generación que viaja tanto y que "sabe inglés". Vamos andando hacia el edificio Chrysler por la 42 y vuelvo a alucinar con la de gente que hay, los carteles y las luces, los taxis, los hombres anuncio, los gritos, todo. Volvemos finalmente hacia el hotel un rato andando y otro en metro, y un empleado vuelve a felicitarme por mi bigote con un "nice moustache sir". Por poco tiempo podrán disfrutarlo, puesto que mañana seguramente ya no estará con nosotros por mucho que pese a la humanidad. Y esto es todo por hoy, intento subir las fotos y me voy a dormir. Mañana estaremos por la mañana en NY y ya empezamos a movernos. Nos vemos.

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