Death Valley, un lugar extraterrestre
Tras la deprimente noche de Las Vegas (creo que deprimente es una palabra que define bien a la ciudad) tenía la sensación de que el ánimo del grupo estaba algo bajo, el desayuno del hotel es extraño y hay gofres y tortitas, pero también hay huevos duros y arroz, y todos los carteles tienen escritura china además de la inglesa. Las Vegas tiene mucho foco puesto en sus clientes chinos por lo que parece, y seguramente hacen bien. Salimos de allí en dirección a Death Valley, el valle de la muerte, que creo que finalmente consiguió revitalizarnos a todos, aunque parezca irónico dado su nombre. Death Valley es un paraje inhóspito famoso por su exagerado calor sobre todo en las zonas más bajas, llegas a estar a 80 metros por debajo del nivel del mar y ver zonas de salinas o de dunas. El sitio me cautiva desde el principio. Mires hacia donde mires tienes algo interesante que ver, tiene unas tonalidades de colores escandalosas, me recuerda a un tiramisú. En una misma zona puedes ver negro, marrón, amarillo, verdes... El primer punto al que llegamos es Dante's View. Para los lectores o conocedores de la Divina Comedia, esto suena esclarecedor. Pero para mi tremenda sorpresa, en el camino hasta el mirador... ¡¡¡Llueve!!! Vaya mentira esto del desierto. La temperatura del coche pasa de los 104 grados Farenheit a los sesenta y tantos y cuando bajamos del coche y estamos viendo el panorama y haciendo algunas fotos se pone a caer una tremenda y todos corriendo a los coches. Menos mal que nos ha dado tiempo a verlo un poquito. Mientras esperamos un poco por si para, la gente se va yendo, y llega una pareja de italianos, se baja la chica y abre un paraguas. Mientras comentamos Bauer Klinsmann y yo que "mala idea", la chica se acerca afanosa para hacer dos o tres fotos al borde, se le rompe el paraguas como era de esperar, y se vuelve al coche. Finalmente acabamos por irnos, pero para que os hagáis a la idea, esta es la vista que les recordaba al Infierno de Dante, en la que aunque hoy no hacía calor, se veían los rayos de la tormenta como toque apocalíptico.El siguiente punto es Zabriskie, para cuando llegamos allí ya no llueve y dejamos atrás la tormenta, aunque el cielo sigue nublado cosa que por un lado agradecemos, aunque yo me quedo con algo de ganas de ver cómo es de verdad el desierto al extremo. En este punto aparcas y subes una pequeña cuesta, desde donde ves las badlands, un terreno totalmente erosionado por agua viento y demás, también con distintos colores. El calor aquí sí que se nota, y el viento es abrasador. Es bastante curioso y divertido porque hoy era aguantable, pero ves en lo que se convierte aquello.
Después de esto llegamos al Visitor Center. Este parque es tan hostil que no tienen las típicas casetas para cobrarte, ponen unas máquinas en las carreteras de entrada para que allí pagues, por lo que creemos que seguramente sea fácil colarse. En el Visitor Center el Ranger de turno, bastante majete, me da una pegatina para poner en el coche que indica que somos visitantes aceptados, y me da mapas e información. Le pregunto acerca de las rocas que se mueven solas, pero al parecer para llegar allí necesitas mucho tiempo y un 4x4. Básicamente me recomienda de buenas maneras que vayamos a la parte sur y luego aprovechando el viaje a Bishop sigamos por la carretera hacia el Oeste. Con toda esta información nos dirigimos hacia Badwater, un famoso punto por ser el nivel más bajo de la tierra de todo Norteamérica y por su extremo calor. Por el camino vemos algo de fauna que tanto me gusta. Un coyotito al borde de la carretera. Llegados ta al mirador, desde allí puedes ver la salina y andar por ella, aunque no te lo recomiendan en condiciones muy calurosas. La sal hace formas hexagonales y de hecho la pruebo y, efectivamente, es sal. Avanzamos bastante por el corredor, nos hacemos fotos en el curioso lugar y volvemos para continuar el viaje.
A continuación volvemos por la misma carretera, y nos desviamos por el camino de tierra que lleva al Devil's Golf Course. Probablemente mi favorita de todo el parque, me quedo totalmente impresionado y sobrecogido ante el espectacular terreno que se abre ante nosotros. Aquí la sal se recrea y hace formas más aserradas. El escenario me parece totalmente de película de extraterrestres, me alucina que exista esto sobre la faz de la tierra. Como extra me agacho para chupar una roca.
Seguimos deshaciendo el camino andado pero tomamos el desvío de Artists drive, una "carretera escénica" que llaman ellos y que es preciosa, con toboganes, curvas, muchísimos colores, estrecha en algunas zonas... Dejaré subiendo un time lapse que he hecho esta noche... Por el camino vemos que en otros lugares cercanos de la planicie sigue lloviendo dejando estampas preciosas.
Ya empezamos a tener que elegir los lugares en los que paramos. El siguiente será las Sand dunes, dunas de arena, como en los desiertos que te imaginas de pequeño, o al menos yo. Llegamos allí y el efecto es como de una playa pero sin mar al fondo. Cuando nos adentramos un poco nos quedamos fascinados con el movimiento de la arena. Klinsmann comenta que es de película y yo trato de recogerlo con la GoPro.
Nos dirigimos ya a la salida del parque, hoy tenemos hora de llegada en el hotel y además quieras que no al final se hace de noche y el camino es siempre más apetecible con luz. Para ello recorremos una carretera nuevamente espectacular, con rectas infinitas donde paramos a hacernos fotos épicas, con la GoPro grabando todo mientras la gente se queda mirándola, y sacando fotos también desde el coche. En poca distancia bajamos como cuatro mil pies si no me equivoco, y se hace extraño al no ser puertos de montaña como en España. Al final sí que hay más curvas mientras recuperamos todos esos metros, y por fin salimos de Death Valley que me tiene completamente enamorado.
Por el camino hacia Bishop el cielo se colorea brillantemente y Klinsmann lo disfruta. Intentamos sacar algunas fotos sobre la marcha.
Llegamos finalmente al hotel, nos pegamos una ducha para quitarnos la arena del cuerpo y nos vamos a cenar una mezcla de mejicano y hamburguesas. El sitio es divertido porque es un pueblo pequeño y a los chavales que trabajan ahí les conoce todo el mundo, al entrar les llaman por el nombre, les piden cosas, hay mucha confianza. Lo dejo ya que cada vez duermo menos. Pondría mil fotos más y todavía no haría justicia al Death Valley, un lugar extraordinario en el que no sentimos el calor que dicen que desprende, pero sí que nos ha dejado una huella grande. Hasta mañana...


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