Niagara Falls

23:22 Andriy McJordan 1 Comments

El día de hoy lo hemos dedicado enteramente a las famosísimas cataratas del Niágara, y curiosamente, aunque empezó de manera algo decepcionante por así decirlo, acabé encantado con la visita y las actividades, y absolutamente cansado de los paseos. No sé vosotros, pero yo de pequeño siempre escuchaba hablar de las cataratas y me imaginaba una caída de agua gigantesca en medio de una selva, en algún sitio tipo Brasil, inaccesible. Nada más lejos de la realidad. La parte canadiense de las cataratas es lo más absolutamente hortera que te puedas echar a la cara, a la altura de cualquier pueblo costero caído en las garras del turismo chabacano de no diremos nombres. Al llegar, más que una selva ves una bañera con dos cataratas y una sobreexplotación de las mismas con cualquier actividad que se les pasó por la cabeza con la que sacar algunos dólares. Pero la verdad es que según te vas acercando a las cataratas vas viendo la fuerza que tienen, la rapidez con la que va el agua y el estruendo que provocan. Primero las visitamos por el lado canadiense, desde donde se ven ambas, y nos fuimos acercando hacia la suya, que tiene forma de herradura. Seguimos el paseo hasta pasar la caída, e incluso hasta una antigua central de energía, parando por todas partes a sacarnos fotos.
Antes de volver descansamos un poco en uno de los jardines, y desde allí volvemos a bordear por el lado canadiense pero con el objetivo de cruzar al americano.
Cuando finalmente llegamos al puente Rainbow, observamos que lo único que hay que hacer para salir de Canadá es pagar dos 50 centavos de dólar (supongo que a poder ser estadounidenses), y nos preguntamos el por qué hay que pagar un peaje por cambiar de país. Cruzamos la frontera, nos revisan pasaportes y hacen pregutnas rutinarias en EEUU sin mayor problema, y vamos hasta el barco, la famosa atracción Maid of the Mist (sale hasta en The Office en aquel mítico episodio).
El barco consiste en una especie de ferry que se acerca todo lo que puede a la herradura canadiense y en el que te sueles mojar bastante por toda la neblina que se forma en la caída, para lo que te dan un poncho azul. Grabo un vídeo con mi GoPro y vemos de cerca, y desde abajo, la impresionante catarata. Cuando volvemos nos adentramos un poco en la ciudad, donde comemos en un Friday's un banquete, con entrantes y de todo. Nos ponemos hasta arriba, nos rellenan la bebida y nos llevamos un tupper con las sobras para la cena, la experiencia real americana. Por cierto, lo de que la comida es barata en USA...
Al acabar paseamos por el lado americano (hasta los canadienses lo llaman así), que según coincidimos todos está bastante mejor montado. Tras pasar por Terrapin Point, otro lugar desde donde ver las cataratas, decidimos bajar a la Cave of the Wind, una atracción que consiste en bajar a unas pasarelas que han puesto casi debajo de la catarata, y que desde arriba parecía bastante divertido. El resultado es espectacular. Te dan unas chancletas y un poncho (amarillo esta vez), y de verdad que lo vas a necesitar. He documentado todo con la GoPro, pero aquí tenéis un pequeño vídeo de la experiencia. Tremendo y muy divertido.
Después de la diversión hemos ido a secarnos al sol un rato, y luego nos hemos dado el último paseo hasta las Three Sister Islands, ya remondando el río. Allí hemos decidido que teníamos suficientes cataratas por hoy y hemos puesto rumbo al hotel, no sin antes hacer fotos nocturnas y comprar algunos recuerdos y cosas típicas, y un bocadillo de albóndigas para Klinsmann.
Lo dejo ya que estoy que me caigo, un poco escueto el post de hoy pero es lo que hay...

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