Chicago

23:28 Andriy McJordan 1 Comments

Chicago ha cumplido lo que parecía ayer y se ha convertido en una ciudad de la que hasta el momento tengo muy buena opinión. Tiene edificios espectaculares sin nada que envidiar a NY, muchísimos sitios interesantes y curiosos (¿hipsters?), vías elevadas para el metro que me parecen graciosísimas, buen ambiente, calles sugerentes... ¿Se puede decir que casi me ha gustado más? Comenzamos el día con un café en el hotel y unos donetes que compramos ayer como desayuno, y cuando ya estamos listos, nos encaminamos hacia el río. Ya desde el principio saco la GoPro y hago fotos y vídeos de los edificios y rascacielos que son bastante espectaculares.
Cruzamos el puente y vamos caminando a la vera del río, un chorro gigante cruza de lado a lado y el barco turístico tiene que esperar hasta que pare para pasar. Alquilan todo tipo de cosas, bicis, kayaks, y para las oficinas y tiendas utilizan containers como los de los barcos. Volvemos a cruzar porque decidimos ir al Navy Pier, un puerto donde tienen restaurantes y lo típico. Desde allí hay buenas vistas del skyline de Chicago.
A la vuelta, de repente descubro una playa y me acerco para grabarla, no me lo esperaba y es gracioso el efecto de la playa con la ciudad y los rascacielos gigantes justo detrás. Os pongo el vídeo.
Cuando estamos por allí se nos acerca un policía de Chicago y nos pregunta qué tal todo, de dónde somos y si estamos disfrutando Chicago. Choca bastante la actitud con la que estamos nosotros acostumbrados. Nos despide diciendo que nos lo pasemos bien y seguimos nuestro camino volviendo hacia el centro de la ciudad. Descubrimos allí las calles con las vías elevadas que tan curiosas me resultan. Cuando subo la GoPro me doy cuenta de que el edificio es tan alto que cojo también los de mi lado de la calle.
Encontramos un corner café donde compramos comida para llevar con intenciones de hacer un picnic en homenaje a Australia en uno de los parques próximos. Klinsmann y yo dudamos de si el vaso que hemos comprado de bebida se puede rellenar las veces que quieras en la máquina de Cocacola o no, y finalmente lo hacemos un poco los dos. Una señora negra sale a darnos nuestro pedido y nos regala una sonrisa gigante y nos desea lo mejor para el día y que disfrutemos de nuestra comida. Acabamos en un sitio magnífico, sentados en el césped, con el lago a un lado y los rascacielos al otro, donde degustamos nuestra ensalada, pasta y sandwich que compartimos como buenos hermanos. También viene pan de ajo, pan, patatas...
Tras comer y descansar un rato,volvemos hacia el Millennium Park, donde visitaremos la famosa alubia. Para ello cruzamos el puente del famoso Frank Gehry (el del Guggenheim) con vistas al auditorio también diseñado por él. Bauer me decía que no le sonaba, pero la verdad es que el Gehry este es bastante reconocible, ya casi me gusta y todo ; )
La alubia es bastante llamativa y singular, me gusta. La rodean decenas de personas y casi todas haciéndose fotos del reflejo. La verdad es que quedan bastante bien, porque además sale el skyline y el cielo, siempre con alguna forma rara. Por debajo al pasar se hacen también efectos curiosos. Hago muchas fotos y doy varias vueltas.
Nos despedimos de la Cloud Gate (así es como se llama oficialmente la alubia), y vamos hasta la fuente de Buckingham, una fuente bastante grande y que está vallada quizá para protegerla de los asistentes al Lollapalooza de dentro de unos días en esta misma zona de los parques.
Seguimos más y más, dejando el lago a nuestra izquierda, hacia el fin de los parques donde está el estadio de los Soldiers. Llegando al Planetarium paramos a descansar con estas espectaculares vistas, y nos hacemos algunas fotos mientras las gaviotas nos acechan.
Llegamos hasta el estadio y volvemos adentrándonos tímidamente en la ciudad, con el atardecer ya amenazando.
Miles de coches cruzan la avenida por la que vamos en paralelo, ante mi incredulidad Bauer la compara con la M-30, pero yo sigo alucinado con la cantidad de coches que pasan por aquí en todo momento. ¿Se nos ha ido de las manos el tema de los coches al ser humano? Llegamos ya cerca de nuestro nuevo objetivo, el inicio de la histórica ruta 66, tan ansiada antaño y todavía ahora, aunque por motivos claramente distintos, la ruta madre que cruza el país. Antes, tengo tiempo de seguir haciendo fotos de los pasos elevados, y por fin llegamos a este "punto cero" de la ruta que, en los próximos días, seguiremos a ratos.
Mientras volvemos hacia el hotel seguimos viendo peculiaridades que hacen nuestras delicias, edificios, carteles, estatuas, o estas dos torres gemelas con más de quince plantas dedicadas a parking, donde ves los coches claramente desde la calle y algunos parece que vayan a caerse. No sé si se aprecia en la foto...
Entramos en un par de tiendas de zapatillas y fichamos alguna cosa para mañana (quizá), y subimos al hotel un momento antes de ir a nuestra cita nocturna, el reencuentro con mi amigo italiano compañero de habitación del escocés. Nos lleba al Luxbar, un sitio con pinta de lujo pero que resulta asequible, y disfrutamos de una velada magnífica escuchando su acento italiano en el inglés en el que nos comunicamos. Finalmente, nos hacemos unas fotos de rigor que enviamos al escocés, y nos despedimos hasta la próxima, quién sabe dónde. Ya cansados, llegamos hasta el hotel y me tomo un vaso de leche fresca con chocolate, escribo este blog, y me dispongo a dormir pensando en la ciudad que vio nacer a Hemingway, que vio a Dios disfrazarse de jugador de baloncesto, y que vio a Matt Saracen hacerse un artista ; )

1 comentario:

  1. Me ha encantado Chicago!!!
    No soy un anómimo... soy vuestra "auntie" Cris, seguidora de Bauer, Jack y Klinsmann.
    Bss y buen viaje por la 66

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